19 jul. 2017

Debemos ser menos materialistas



Sí, te lo dice el chico del Loewe de 1600 €


No se si será la treintena o el cambio de la madurez pero cada vez siento más vergüenza por mi pasado consumista y más orgullo por mi presente experimental.

Por vergüenza no entiendas arrepentimiento, lo vivido, vivido está, pero.... ¿y lo que me perdí a cambio de esos objetos? Perdido está.

El tiempo me ha demostrado que tener tanto, obstruyendo mi casa, llenando cada hueco de cosas que me daban subidón al momento pero que luego arrinconaba no era lo que me hacía feliz sino que era como las chucherrías: un dulce momento y un amargo remordimiento después de la última de esa bolsa de kilo y medio.

Últimamente me dedico a desalojar espacios, a recopilar ropa para darla y llenar mi vida y mi espacio de básicos que me hagan un poco más yo y un poco más feliz en una jornada de 9 hrs de trabajo que poco deja como para colapsar mi día a día.

¿Qué tres cosas me pregunto al comprar?

- ¿Lo quiero o lo necesito? Es diferente, el querer es un capricho que se te pasará y llenará un hueco temporal frente al lo necesito que es algo más "serio" (porque seria es la muerte, Hacienda y salir corriendo de un altar y poco más).
- ¿Mi cuenta bancaria lo necesita? Amigos tenemos unos limites llamados créditos, y el ser menos materialista te ayudará a ser más ahorrador.
- ¿Se ajusta a mi? Y no hablo de talla sino de que si es algo que crees que cuadra con tu persona. Parece mentira pero los objetos, como unos zapatos o un peinado pueden ser nuestro estilo, o disfrazarnos por completo.


Aprende a valorar un café con alguien que te quiera por como eres, a una ruta a pie con amigos o simplemente a estirarte en el sofá mientras comes una tableta de chocolate de calorías vacías pero que te hace sentir genial (siempre que no traiga un extra de remordimientos perpétuos).

Se feliz contigo, sin objetos estúpidos pero lleno de vida.

Desde el otro lado del pc...

Dave

26 abr. 2017

Gucci Bag


Look simple de oficina y una G monogram


A veces sentimos la necesidad de ser uno más, otras en cambio queremos destacar pero espero y deseo que siempre deseemos ser nosotros mismos.






 



2 abr. 2017

¡Bienvenida Carlota al Loft!




Cuando eres invisible a los 12 años en una perrera


Estas semanas , JP y yo, pensamos en adoptar otro peludo para que Kiko no se sintiera tan solo mientras nosotros estamos trabajando.
Fuimos al Centro de Acogida de Animales de Compañía de Barcelona donde nos cruzamos al entrar con un trío de abuelitos  que iban a salir de paseo con una voluntaria, y Kiko se paró a saludar (así llamamos nosotros al momento en el que Kiko huele culos peludos en la calle).
Tras estar una hora,  no vimos ningún perro que se asemejara a nuestras necesidades (ya que es una parte importante a la hora de adoptar: ten claras tus limitaciones). Entonces JP preguntó por una anciana de Yorkshire, la que Kiko saludó al entrar,  y nos contaron su triste historia y que volvería del paseo en un rato.

Carlota, que así la hemos llamado en referencia a como mi madre llamaba a las zanahoria, fue encontrada por la Policía Local a los 12 años de edad en la calle, con un tumor  maligno en las mamas, ciega de un ojo, con cataratas y la boca destrozada por una mala alimentación… ¡Una joya vamos!
Tras contárnoslo pensamos simplemente en lo que le queda de vida y que el mejor lugar para su retiro era el loft.


Os animo a que en la adopción nunca descartéis a un perro mayor porque suelen ser números de jaula invisibles. Son posibles candidatos de vuestra casa que os aportarán ternura, tranquilidad y una mirada que necesita mimos. Nosotros ya nos hemos animados… ¡Bienvenida Carlota!

20 feb. 2017

Dame la mano maricón, no te sueltes



Esa incómoda mirada que nos hace soltarnos

Bajo la mesa, a escondidas en el restaurante o en un callejón antes de salir a la calle principal, no hablo de momentos en los que follar en lugares públicos sino en los que simplemente darnos la mano se ha convertido en una odisea, una lucha contra las miradas. 
Mientras que la normalidad sexual arrasa en las portadas de los medios, actos tan simples como darnos la mano se sigue convirtiendo en una caza de brujas en una sociedad tan moderna como los zumos verdes pero tan retrógradas como una Presidenta de Gobierno mujer y  que además se llame Marica Pérez. 
Normalizamos en papel pero no en actos, aún vemos raro a dos personas del mismo sexo darse afecto como una caricia o una mano estrechando la otra. Se sigue persiguiendo al maricón comepollas o al que le guste que le peten el culo pero en cambio todos somos muy modernos y conocemos algún gay.

¿Sabes que? Llámame maricón pero no me mires con asco ni con desprecio cuando abrace a quien amo, bese a quien deseo o de la mano con fuerza a la persona más importante de mi vida porque flaquea.
Yo, el maricón, exijo ir de la mano sin ascos, ni miradas acechantes que murmuran tras mi paso contigo de la mano. Dame la mano maricón, no me sueltes.


3 ene. 2017

KAKEBO: La agenda para ahorrar



Adiós a la economía de manirotas

Este año he decidido poner orden a mis finanzas porque en los últimos tiempos salían más euros que entraban en mi cuenta y como vivir en una caja de zapatos no es mi perspectiva de un futuro digno, me he apuntado a la moda del japonés método de ahorro doméstico KAKEBO.

Kakebo es un clásico diario de Deber-Haber adaptado al tema de casa.
Por un lado apuntas que ingresos entran por la puerta de tu loft (llamémosle nómina), y por otro añades los gastos fijos mensuales (el gym al que nunca vas, el internet del móvil que te fulminas o el alquiler). De ahí sacarás lo que te queda para sobrevivir durante 30 eternos días.



El siguiente paso es el día a día. El diario de KAKEBO divide tu agenda diaria en: Supervivencia (la compra del super o la gasolina), Ocio y Vicio (desde el tabaco hasta los cafés), Cultura (El cine de los miércoles) y Extras (los regalos o esas sorpresas que no esperas).
Al final de la semana tendrás que hacer un balance de gastos porque si no te han entrado ingresos semanalmente (que sería una bendición), tu hucha solo debería hacer que bajar y bajar más.



Es un sistema de control que si lo llevas al día tiene las claves para apretar tu agenda ya que no solo apuntas lo que gastas sino que saber que debes hacerlo te obliga mentalmente a controlarte (le llaman conciencia).
¿Os animáis a empezar a usarlo?