24 may. 2016

¿Por qué elegimos siempre al chico malo?



Nos gusta el lado oscuro de la fuerza

El otro día se me declaró en buenas intenciones un chico. Era el novio perfecto con su trabajo estable, una cabeza centrada, cultura, una carrera y muchos más pros que cualquier madre estaría encantado de sentar en su mesa un domingo de paella pero a mi no me gustaba. Demasiado correcto, excesivamente bueno para ser verdad y como consecuencia aburrido, sin chispa y quizás le faltaba el gen malote.

¿Por qué nos gustan los malotes? Y no es una pregunta que necesite respuesta, es casi una afirmación: Dylan en Sensación de Vivir, el lado oscuro de Edward en Crepúscuplo o incluso más reciente el Sr. Grey de Cincuenta Sombras.

Hoy os quiero dar 5 razones por las que elegimos al chico malo en lugar del buenazo que no nos hará sufrir pero que nos aburre: 

1. Nos gustan los dramas: Y con ellos están garantizados porque optamos por lo difícil porque de lo fácil uno se aburre rápido. El ser humano es especialista en complicarse la existencia y las razones del corazón.




2. Queremos encaminarlo: Nos pensamos que esto es un rebaño y el es la oveja negra. Crees que quieres ser su "salvación" cuando realmente buscas que te haga perder la cabeza como una cabra loca.




3. Buscamos aquello de lo que carecemos: El llamado efecto invertido, el yin y el yang o una falta de seguridad. Elegir esa persona que tiene ese carácter que no nos identifica o que hace aquello que no nos atreveríamos nos atrae, vamos a llamarle "el lado oscuro".






4. Suelen ser más divertidos: Con ello no decimos que los buenazos de turno no sean divertidos, pero seamos claro diciendo que lo suyo no son los riesgos y los chicos malos no conocen límite.




5. Nos gusta no tenerlo en la palma de la mano: Al menos hasta cierta edad nos engancha eso de que nada está bajo control y todo puede ser un giro de acontecimientos como en un culebrón latino.





Y aunque nos cueste reconocerlo... Tienen ese factor X que nos engancha y que hace que sintamos una atracción fatal que no nos permite despegarnos de él.

Recuerda: Los chicos buenos van al cielo, los malos a todas partes.

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