19 jun. 2016

Fidelidad, ¿dónde te has marchado?



Creemos que la palabra fidelidad esta vinculada únicamente a nuestro contrato con Vodafone

Nos hemos vuelto tan modernos que sentimos sin sentido y queremos sin compromiso.

El amor ha cambiado, eso nos ha quedado claro a todos. Hemos pasado de buscar “el amor de nuestra vida” a buscar el compañero perfecto que pague la mitad de la hipoteca y los gastos del piso, con el que viajar, son sentirnos solos  y quizás en última instancia procrear.

Hemos olvidado esos aburridos valores que firmas al casarte como “en lo bueno y en lo malo”, “en la riqueza y en la pobreza” y para que hablar del de “serle fiel todos los días de tu vida”.
Justamente ese último es el que más decepcionado me tiene últimamente: la fidelidad, bueno o más bien la infidelidad.

La infidelidad es para mí como la alta traición, y yo siendo un ser que ni perdona ni olvida no creáis que la llevo muy bien. Es robar un pedazo de ti y licuarlo para después brindar con él en una fiesta en la que por supuesto no estás invitado.

¿Dónde han quedado nuestros valores? Yo creo que ahora se ve como antiguo querer mantener una relación larga, de esas que te haces viejito, en la que ya no todo es la pasión de “empotraros” mutuamente sino también el saber que quiere el otro con solo una mirada.

Hemos pasado a odiar la dieta de comer siempre lo mismo y decidimos ir a primeros instintos sin valorar, y comernos un buen pedazo de carne a la brasa, aunque sepamos que eso va a subirnos el colesterol o que nos hará joder la dieta por completo porque ahora decimos vivir experiencias, momentos y entre ellos amigos esta la infidelidad.

La infidelidad es una subida de adrenalina, tu estabilidad te da muchas cosas pero ya no tienes esos picos de subidón. Entonces llega alguien que es como tirarse en puenting, el puenting es de esas actividades que dura segundos pero que te deja excitado durante horas, y decides lanzarte, te lanzas con riesgos, con posibilidad de no solo tirarte a ti y tirártelo todo sino de mandar a tomar por culo también un montón de cosas, pero qué más da: estás viviendo una experiencia.

Yo veo la infidelidad más bien como una debilidad. ¿A caso no tenemos todos tentaciones a diario? Y no hablo de sexo, hablo de saltarnos la dieta, de no ir a trabajar, de comprarnos eso que no nos podemos permitir… Pero resistimos. ¿Por qué no resistimos por una pareja? Quizás no perdemos nada material, solo un montón de sentimientos que nos deben importar más bien una mierda.

Así la fidelidad queda para los clásicos del amor, los que no son “modernos” y mucho menos conscientes de que el amor se acaba.

Encontré personas en mi vida que me dijeron que era fiel por joven o porque aún no había vivido una relación larga pero… ¿Cómo se aguantan tus padres tras 30 años casados? Es otra generación dicen, ¿una mejor que la nuestra para el amor?

A tí, donde estés, te prometo fidelidad mientras el amor dure porque el día que se acabe no esperaré a que un tercero arrastre lo nuestro al retrete más cercano.

Un abrazo de los clásicos,

Dave

2 comentarios:

  1. Interesante reflexión, sólo puntualizar que la culpa no sería del tercero, sino del segundo que es quien ha tomado la decisión de hacerlo. 😉

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  2. Interesante reflexión, sólo puntualizar que la culpa no sería del tercero, sino del segundo que es quien ha tomado la decisión de hacerlo. 😉

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