25 feb. 2018

Sé tu propio principe azúl



Cansado de besar ranas que no dan el estirón

Creo que hemos leído siempre el cuento desde una perspectiva errónea. Siempre mirábamos desde los ojos del indefenso princeso que busca un caballero armado sobre un elegante caballo blanco pero, ¿y si nosotros fuéramos ese príncipe? 

Un sin fin de exigencias, unas expectativas altas y muchos packs con taras es lo que queda cuando pasas la treintena. Siento ser así de duro para los que os acercáis.

El otro día me planteaba porque me sentía en este punto de mi vida tan bien solo y creo que poco a poco lo he ido resolviendo: Estoy autocomplaciéndome con todo aquello que pedía a mi chico ideal
Me he convertido en lo que busco. Creo que en esta vida es importante tratar y ser como te gustaría que fueran contigo más que como te tratan o son.

Estoy convencido de que "De lo que se come se cría" y de que "Atraes lo que eres" y por ello busco ser aquello que siempre he deseado en un compañero de viaje ideal. Nunca salen bien esas historias de película de chicos malos que enamoran y acaban con la pava del instituto y eso lo sabemos todos aunque lo hemos intentado llevar a la práctica... ¿Unas mil veces?

Ámate, quiérete por dentro y por fuera y concédete el beneficio de la duda como si de un extraño te tratases porque a veces en el amor propio somos más exigente que en el ajeno y amigos... el YO es lo que nos queda cuando una relación se va a la mierda.

Cuídate, mímate y date un buen espacio de amor propio en la parcela de las relaciones porque tu jardín debe ser el que mejor cuides, el que más bonito veas y el que primero riegues. Siempre debes tener un espacio para TÍ.

En definitiva te acabo de pedir lo que seguramente das de sobras en el amor, las relaciones y los flechazos más absurdos. No te pido que dejes de besar ranas, pero te aconsejo que quieras a ti primero porque tu príncipe mágico creo que eres tú.

Desde el otro lado de la pantalla...

Dave

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