11 mar. 2018

La falta de buen trato



Maltrato es demasiado grave como para usarlo a la ligera

En comunicación me enseñaron que cuando algo no lo puedes decir en negativo, dilo en falso positivo.

Creo que en general nos hemos acostumbrado a ser conformistas, a no tener criba ante las situaciones que no nos favorecen, que nos empequeñecen o que simplemente nos hacen daño, pero no del físico sino del mental.

Creo que el órgano más castigado ante una situación así no es el corazón, pese a las soluciones rápidas que nos vienen a la cabeza, sino otro que es más importante y que no cuenta con la posibilidad de palparlo físicamente: la autoestima. Y a esta la falta de buen trato la castiga severamente.

La falta de buen trato nos desdicha, nos reduce poco a poco como cuando se te van arrugando los dedos en la bañera hasta que no te das cuenta y ya es tarde, pareces una pasa de carne.

La falta de buen trato no está en tu cabeza, sino en sus acciones, en como te trata y como te lleva por un camino que es el de la amargura y no el del amor.

La falta de buen trato no tiene que ser morada como un golpe, puede ser gris como una mirada triste o verde como la envidia que le produce el que te quisieras más que a él antes de conocerlo.

La falta de buen trato no se cura, ni se mejora porque quien tiene ese rol no es tu compañero, es tu verdugo. 

La falta de buen trato se contagia, así que no lo hagas porque te lo hicieron, y trata como te gusta que te traten.

La falta de buen trato quizás no es demostrable pero si es visible frente a los que te quieren y te conocen.

La falta de buen trato se rechaza con esfuerzo; y tu recompensa será volver a tener el color que tenías y perder esa falta.


La falta de buen trato es maltrato pero decirlo cuesta.

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