8 abr. 2018

Abandonemos las grandes ciudades




Nos hemos empeñado en ser todos Carrie Bradshaw y vivir ahogados

Madrid, Barcelona, Bilbao… Las grandes urbes se han convertido en la ciudad de migración, en el deseo de comernos el mundo y lo gracioso es que no nos comemos el mundo si no que ellas nos comen con alquileres astronómicos, ofertas de ocio impagables y distancias entre amigos que en nuestros pueblos serían excursiones de un día.

600 euros/mes por un maravilloso estudio de 25 m2 sin dormitorio, una amplia ventana en toda la vivienda y una caga-ducha (que puedes mear y cagar a la vez de lo amplio que es el espacio vamos).

950 euros/mes es la media que cobra un dependiente en Madrid en una jornada de 40 hrs semanales.

55 euros /mes es el abono de transporte de la ciudad en Zona A. Imaginaros que os toca un centro comercial como dependientes fuera de zona: ¡Catástrofe!

Te quedan menos de 300 eurazos para pasar el mes, comer, pagar los recibos y con suerte podrás ahorrar, he dicho con suerte.

Nos han comido, bueno más bien nos están devorando las grandes ciudades con una oferta que no podemos disfrutar pero que instamos en tener porque vivir en Madrid o Barcelona es guay y el pueblo se nos quedó pequeño.

En una era de redes no nos planteamos asaltar de nuevos conceptos las pequeñas ciudades, de transformar, de ser emprendedores e innovadores (porque si allí no ha llegado será nuevo).

Yo he decidido dar el salto, irme de aquí porque creo que Barcelona abraza tan fuerte que asfixia, ahoga y yo quiero respirar, salir a la calle y disfrutar el día con lo poco que tenga pero con lo mucho que lo pueda disfrutar.

Seguramente dirás… “Yo tengo una carrera” y yo te puedo contestar “Y yo dos”. Pero no quiero que un título me marque, me haga vivir con un titulo en mi mail pero sin un título de vida porque la vida, lo que haces cuando cierras la oficina es lo que tienes, es lo que eres y es para lo que debes vivir: Disfrutar.

Entiendo la inquietud de las nuevas generaciones por descubrir, de explorar y creo que es bueno pero estad atentos y volved cuando aún sea buen momento para crear, crecer y ver vuestro huerto verde y fuerte porque la espiral que mueve una gran ciudad es fuerte pero también debilita al que está dentro.

Abandonemos las ciudades…

Dave

1 comentario:

  1. Yo nací en una gran ciudad como es Buenos Aires y ya hace cuatro años me mudé a una ciudad más pequeña, del interior y con mar. Gané muchisimo en calidad de vida y lo compruebo cada vez que visito la gran ciudad

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